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3.200 rieles se dejaron perder en la vía férrea
Santiago Velasco es desde hace 35 años el jefe de Mantenimiento de la vía férrea de Quito. El hombre, de 53 años, trabaja en la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador (EFE) y ayer por la mañana fumigaba la maleza en el patio de la terminal, en Chimbacalle, al sur.
“Desde que la estación dejó de operar solo se limpia cuando piden”, dice y rocía un químico sobre el pasto.
Velasco está contento por el convenio firmado entre el Municipio de Quito, el Ministerio de Transporte y la EFE para rehabilitar 16 kilómetros de la vía férrea, entre Chimbacalle y el puente de Santa Rosa, al sur. Pero no está convencido de que las obras se cumplan. “Siempre se comprometen pero no hacen nada”, asegura.
La misma idea sostiene Ángel Criollo, ex encargado del pesaje. “Ojalá Dios me dé vida para ver llegar y salir a las locomotoras otra vez”, comenta el jubilado de la EFE, de 78 años.
En Chimbacalle, los rieles y durmientes lucen desgastados. Así también el portón de salida de los trenes, que está oxidado. Sin embargo, al cruzar ese umbral, la ruta del tren, que se extiende al sur, luce abandonada.
La vía férrea se pierde entre el asfalto de la av. Alamor y la calle Casitahua, cerca de la Villa Flora. Según Pablo Campaña, comerciante del sector, el mantenimiento de los rieles ha sido escaso en 12 años. “Desde que el tren no circula, esta vía es un sitio muerto”.
De hecho, el deterioro de la ruta del ferrocarril es la tónica en el trazado hasta Santa Rosa. En la calle Rafael Arteta, en El Camal, la arteria está cubierta por montículos de tierra y basura. “El Cabildo debe trabajar duro para rehabilitar el camino. Espero que lo logre”, dijo Ibelia Mora, vecina de 70 años.
Según la EFE, ninguno de los 3 200 rieles de la actual ruta es útil. En cada kilómetro se requieren 100 rieles por lado (200 por kilómetro). Se usarán 400 rieles apilados en la Terminal.
Además, la madera está destrozada. Cada kilómetro requiere de 1 400 durmientes (22 400 para el rescate de 16 km previsto). En la calle Manglaralto, entre El Recreo y la Morán Valverde, los durmientes están roídos, deformes o carcomidos.
Mario Díaz, jefe de la Terminal en Chimbacalle, sostiene que hay dos trenes franceses que podrían utilizarse cuando se habilite la ruta. “Uno está en la mecánica y el otro es el que viaja de Tambillo al Cotopaxi”, dice.
Sin embargo, reconoce que en la ruta hay tramos llenos de vegetación muerta. Eso se evidencia en el puente de la calle Manglaralto, que pasa sobre la avenida Maldonado.
Allí, Isabel Jibaja recuerda con nostalgia el ensordecedor pito del ferrocarril. “Me daba gusto ver el tren que solo aparecía en películas”, afirma la mujer de 77 años.
A 150 m de ese cruce, Mercedes Cusicóndor se queja de las piedras y la basura que se acumulan entre los rieles. “Recuerdo cuando se dañó un tren frente a mi casa. El pasar de las locomotoras era una verdadera fiesta”.
Hacia el sur, la ruta está cubierta de tierra, escombros y hasta asfalto o adoquín, en los cruces de las calles Tablón, Químiag y S28F.
En El Beaterio los rieles no se ven y la ruta es desolada. “Si el tren vuelve a pasar, volvería la vida al barrio”, asegura Gabriela Ortega, vecina desde 1994. En Caupicho, Julio Inga, morador, sonríe al recordar la alegría de los niños con el paso de la locomotora.
Travel Quito Ecuador at February 8, 2008 01:02 AM | Ecuador Travel | Compras y Regalos